5 de febrero de 2007

Transferencia ING II (El embargo)

Continúo
En mi caso, el concepto de la transferencia decía textualmente "Para envío a Cuba". Al parecer esta fue razón suficiente para que la transferencia no franqueara los "controles de seguridad" de City Bank.Una breve explicación: sencillamente el ciudadano alemán al cual le había enviado el dinero realizaría un viaje a Cuba en Navidades llevando el dinero consigo en su mano para mi familia (o para lo que él estimara conveniente, eso entra dentro de su vida privada). Pero, y este matiz es importante, en ningún caso el dinero llegaría a Cuba a través de una operativa interbancaria. Por tanto, en lo que a los bancos incumbe, los fondos habían sido enviados desde España hasta Alemania, punto y final.
La gestora de ING Direct Dª María Corraliza, no pudo explicarme con certeza (o no quiso) los motivos de la negativa de City Bank, pero en nuestra charla convenimos que probablementee se debiera a las leyes del embargo norteamericano sobre el régimen de Cuba y (añado yo) a las medidas de la administración Bush contra el envío de remesas a Cuba y quizás ¿por qué no? a la Patriot Act
En un principio, posiblemente ante mi enfado y su impotencia, se ofreció a enviarme los e-mails recibidos desde City Bank, pero al día siguiente excusó en órdenes superiores su negativa a remitírmelos. No obstante, y en esto se mostró tajante, City Bank no tenía ningún derecho a mantener retenidos esos fondos durante tanto tiempo, omitiendo cualquier aclaración y sin respuesta a las múltiples solicitudes de explicación que se le enviaron desde ING Direct.
Se me ocurre que algún oscuro funcionario bancario haya visto en la palabra "Cuba" la posibilidad de ascender en su escala laboral enviando sus informes a las agencias de seguridad americanas ante este “obvio movimiento de capitales con oscuros fines”. Incluso se me ocurre la vigilancia directa a que nos deben haber sometido (a mí y al receptor de la transferencia) a través de Red Echelon.

3 de febrero de 2007

Transferencia ING Direct I (El susto)

El día 18 de diciembre de 2006 realicé una transferencia bancaria internacional en zona Euro por 500 € a una cuenta abierta a nombre de una persona física, ciudadano alemán, en una entidad financiera alemana. La transferencia se emitió desde mi banco, ING Direct, con sede en España (donde resido) hasta el banco del receptor, entidad con sede en Alemania. El día el 23 de diciembre de 2006, cinco días después de haberla emitido y momento en que el receptor me comunica que aun no había recibido el dinero, comienza mi intercambio con el servicio telefónico de ING Direct al número 901 105 115 pero, día tras día, una y otra vez no podían o no querían brindarme una explicación, ni racional ni irracional, ¡nada! "ya le llamarán del departamento correspondiente". Tampoco conseguí hablar nunca con teléfono del departamento de calidad (atención al cliente) de ING Direct al número 901 129 999, todas las veces que lo intenté (más de diez) la llamada se colgó automáticamente sin conseguir hablar con un operador in flesh and blood y aumentando, consecuentemente, mi malestar. No es difícil imaginar el susto, especialmente para una personalidad como la mía, cubano además, por tener 500 € desaparecidos en el ciberespacio. De acuerdo, no es un capital pero... En cualquier caso, la lógica y la experiencia me decían que tendrían que aparecer, sobra decir que la orden de transferencia, emitida a través de los servicios web de ING Direct, estaba totalmente correcta, sin errores tipográficos ni de ninguna otra índole. Sabía que tarde o temprano el dinero aparecería pero ¿cuándo? ¿dónde?. Esta semana, 42 días después de la emisión, los fondos me fueron devueltos sin haber llegado nunca a su destinatario. ¿Por qué? Continúe leyendo.
El día 29 de enero de 2007 me llama una operaria de mi banco, Dª María Corraliza, aparente molesta ella también con lo que había sucedido, para ofrecerme una explicación: Según ella, una práctica extendida en todo el mundo es utilizar bancos intermediarios para la administración de transferencias internacionales. En este caso el intermediario fue City Bank. Este banco, cuya casa matriz radica en los EE.UU. ha mantenido retenida la transferencia durante todo este tiempo haciendo caso omiso a los intentos reiterados por parte de mi entidad, siempre según María Corraliza, para que aportara una respuesta y/o devolviera los fondos. No ha sido hasta 42 días después que City Bank ha devuelto el dinero y ha brindado lo que ellos consideran es una aclaración. El error estaba... ¡en el concepto de la transferencia! Sí señores, ¡el concepto de la transferencia!, ese elemento que incluso puede dejarse sin rellenar o escribir “la puta que te parió”, “feliz Navidad” o cualquier sucesión ininteligible de números y letras.

Continuará...