24 de octubre de 2008

El Benny

Recientemente he visto la película El Benny y reconozco que no me disgustó, sin embargo, expondré aquí unas cuantas de mis impresiones sobre el filme.

  • El guión no es del todo malo. Pero el espectador (al menos yo) se pierde por momentos en la línea temporal de la película, no se le hace saber si la escena que está presenciando pertenece al presente o es un flashback. Incluso a veces no se ofrecen suficientes claves o las que se ofrecen son contradictorias, para conocer lo que está ocurriendo exactamente. Por citar sólo un ejemplo (se me ocurren más, pero es plan contar la peli) la escena en que Benny reconstruye la casa familiar; me enteré de qué se trataba por la sinopsis que he leído hoy, porque lo único que muestra la película es un andamio en tercer plano, la palabra albañiles y cuatro borrachines jugando al dominó. Y eso que, al parecer, se trataría de una escena dramáticamente importante pues Benny contradice la voluntad mística del abuelo. Hoy, leyendo la sinopsis, descubro que el guión está coescrito entre el director Jorge Luis Sánchez y el dramaturgo Abraham Rodríguez ("Andoba", "Un bolero para Eduardo", etc.) quien fuera mi amigo, fallecido hace relativamente poco y que reincide en estas peculiaridades a través de su obra.

  • Hay detalles prescindibles, algunos no porque estén mal llevados sino porque vienen a ser un llover sobre mojado en una cinematografía postrevolucionaria sobrecargada políticamente. Creo que no le vendría nada mal a esta película despojarse de su carga política, que no es mucha, pero suficiente para emitir una interjección de molestia ("¡uffff!, aquí está otra vez"). Al hilo de lo anterior hay escenas que sobran como cuando Benny se enfrenta, dialécticamente eso sí, al policía batistiano que detiene a unos amigos. Una re-edición sería suficiente pues, como dije, la carga política no es mucha.

  • Muchas de las actuaciones son pésimas, incluyendo las del actor protagonista Renny Arozarena (mención especial de ineptitud para la actriz en el papel de la última pareja del Benny, Limara Meneses, como dicen en Andalucía, pa' echarle de come' aparte). Este actor, desconocido para mi que vivo fuera de Cuba hace 12 años, realiza una magnífica actuación en las escenas de canto, con un excelente doblaje de la voz y de la gesticulación del Benny (se nota que se estudiaron al personaje), pero estropea este buen trabajo en las escenas de diálogos (la mayoría), hasta el punto que el espectador (al menos yo) tiene la sensación de que son dos personas diferentes, uno dentro y otro fuera del escenario. Como siempre, la actuación y la prestancia de Enrique Molina, omnipresente últimamente en el cine cubano, es de lo mejor de la película, muy creíble, está en su lugar y sin excesos (¿alguien recuerda su papel de sandinista en "En silencio ha tenido que ser 2ª parte"?, trabajó hasta el acento nicaragüense).

  • A mi juicio, se podría haber explotado más la vis cómica de la recurrencia de ese niño rico, aprendiz de político, en contratar a Benny y que una y otra vez se queda esperándolo para que actúe en su cine.

  • Las actuaciones están lastradas por una forma de hablar, unas gesticulaciones y un vocabulario totalmente anacrónico. El hecho de que en la actualidad la dicción, la gesticulación y el léxico de los cubanos y en especial de las clases más bajas (o sea, casi toda la población, ya conocemos eso de la igualdad), se haya empobrecido hasta límites incluso peligrosos, no quiere decir que siempre fuese así, que en la Cuba de la película se hablara con ese vocabulario, esos giros, esa bravuconería y esos aspavientos barriobajeros. A este respecto, no le habría venido nada mal a los actores y realizadores echarle una ojeada a películas cubanas más antiguas, no necesariamente anteriores a 1959. Un buen ejemplo: "La muerte de un burócrata".

  • Lo mejor: La edición y el montaje, con simultaneidades bien logradas y que consiguen un buen ritmo, aunque sosegado, a pesar de lo citado antes sobre las claves temporales. Toda la película muestra frescura y se ve con deleite, dejando un buen regusto al terminar. Además, y para mí ese es el gran valor de esta película, rescata a ese personaje imprescindible en la música cubana, quien sin estudios musicales de ningún tipo, conseguía que "mi banda, mi tribu" ejecutara los acordes cómo a él le sonaban, los dirigía con maestría con su bastón y consiguió aunar talento con popularidad y éxito comercial. Consigue, lo cual no sólo es éxito de la película sino del auténtico Benny Moré, que nos percatemos de la gran vigencia de su música y su voz en medio de una invasión de mal gusto musical, de ideas simples y poco trabajadas y de escasez de talento que muestra la música comercial y bailable actual.

Una última cosa: ¡Como pasan los años, ni un amor platónico de mi juventud como Isabel Santos se salva, ni siquiera con el maquillaje!


Un saludo amigos.